jueves, 6 de mayo de 2010

Mala praxis en Barrio Adentro "no se pisa la Manguera" "el daño está hecho"

http://www.talcualdigital.com/Avances/Viewer.aspx?id=34772&secid=28
Todo menos un milagro
La mala praxis de la que fue víctima José Briceño en Barrio Adentro, no quiere ser reconocida. Resultado: daño irreversible en sus manos
Por: Samantha Aretuo
Fotos por: Renier Otto

A José Adalberto Briceño no le funcionan sus manos. Una operación sencilla de Síndrome de Túnel Carpiano provocó que perdiera los nervios de los dos miembros. La cirugía se realizó en la clínica bolivariana El Espinal, en Nueva Esparta y tres semanas después tenía hipersensibilidad en la punta de sus dedos.

No obstante, la doctora que lo intervino y el Estado se rehúsan a reconocer el error e indemnizar a la víctima porque "entre bomberos no nos pisamos la manguera".

De acuerdo con el informe médico, el 28 de enero de 2005 la doctora Carmen Cheng, de la clínica popular El Espinal, operó a José Briceño por "una lesión del Túnel del Carpo Bilateral".

La intervención, que se efectuó en quirófano bajo anestesia local endovenosa no debía causar mayores complicaciones pero presentó problemas durante el postoperatorio causándole "disminución de sensibilidad".

Pasaron los días y los síntomas aumentaron. Cuando Briceño acudió al director del centro, Brígido Arocha, quien fue candidato a alcalde de Maneiro el año pasado, tanto el director como el médico se negaron a reconocer el daño que le habían causado.

Sólo le dijeron "Tú estás bien, pero hay que volver a abrir las manos". Al pedir una explicación, le argumentaron "bueno, sabes que entre médicos no nos pisamos la manguera".

A partir de ese día José Briceño comenzó un vía crucis por los distintos entes gubernamentales que una y otra vez cuestionaron que calificara el hecho de "mala praxis".

Comenzó por un doctora cubana que lo remitió a la Misión Milagro pero en el área de ortopedia, para operarlo en Cuba. En 15 días le consiguieron la documentación pero no lo llamaron.

Luego, dirigió una carta a la Presidencia y a la Vicepresidencia de la República, ambas sin respuesta. Le prometieron remitir el caso a quien era el presidente del Seguro Social, Jesús Mantilla, pero nunca le llamaron. Se dirigió hasta la sede del ente público pero tenía que pedir citas con tiempo para poder hablar con él directamente. Tiempo que no tenía porque no disponía de los recursos para permanecer en Caracas. Después pasó por la Asamblea Nacional, donde también ignoraron su caso.

VIAJE A CUBA
Finalmente, dos años después lo llamaron del convenio Cuba-Venezuela el 20 de abril del 2007. En La Habana, le repitieron los exámenes médicos y luego de la cirugía para eliminar la fibrosis alrededor del nervio, el médico tuvo una sola respuesta: "El mal está hecho".

Permaneció en la isla cuatro meses mientras recibió terapia para trabajar con lo poco que le queda de movilidad en las manos. Al regresar a Venezuela, Briceño pasó por una serie de especialistas que le trataron con pastillas para el dolor, terapias del dolor, relajantes musculares, y drogas para dormir que nunca solucionaron el problema de fondo.

A finales del año pasado se volvió a examinar con resonancias magnéticas y punciones lumbares. El deterioro que debía manifestarse en 15 ó 20 años se adelantó. Se propagó hacia la cervical y parece seguir acelerándose. En la cervical reside la médula espinal de donde salen los nervios sensoriales y motores.

Actualmente, Briceño tiene dolor las 24 horas. No puede trabajar, no tiene la movilidad completa de sus manos y no tiene ningún ingreso económico. El Gobierno no le reconoce la discapacidad para no admitir la mala praxis, y por ende tampoco le otorgan la pensión por incapacidad. Exige que se le reconozca el daño ocasionado se le indemnice y se le pague el monto que le corresponde por su especial condición.